21/6/13

Alfonso de Orleáns

Con cierta frecuencia oímos hablar de la Fundación Infante de Orleáns, ya sea por sus exhibiciones aéreas o por la restauración de algunos de sus históricos aviones. Tristemente, no hace mucho fue noticia por el mortal accidente sufrido por Ladislao Tejedor Romero, en una demostración a bordo de un HA-200 Saeta, pero la fundación en sí no es el motivo de la entrada, sino conocer al personaje que da nombre a la misma y que bien seguro mucha gente desconoce.
Dentro del apartado, en este blog, que voy haciendo dedicado a pioneros o personajes famosos en la historia de la aviación, como Alberto Santos Dumont o Antoine de Saint-Exupéry , hoy le toca el turno al infante Alfonso de Orleáns.


Alfonso de Orleáns nació en Madrid el 12 de noviembre de 1886, fruto del matrimonio formado por Antonio de Orleáns, duque de Galliera e hijo del duque de Montpensier, y de la infanta Eulalia de Borbón, hermana de Alfonso XII antes de cumplir los 20 años accede a la Academia de Infantería, en la que permaneció 3 años, obteniendo el grado de Segundo Teniente.

Al poco tiempo se casa con Beatriz de Sajonia y tienen tres hijos, Álvaro, Alonso y Ataulfo, bautizados siguiendo la tradición familiar, con nombres que comenzaran con “A”. En 1910 acude a la escuela de vuelo de Mourmelon cerca de Reims donde, volando en un Antoinette, obtiene el título de piloto el 30 de octubre de 1910, el número 2 tras Benito Loygorri.
Alfonso de Orleáns con el uniforme de Jefe de la 2ª Región Aérea

Destinado en Melilla interviene en la guerra de África encuadrado en el grupo de ametralladoras del Regimiento de Infantería número 68, donde es nombrado primer teniente. De vuelta a Madrid, se le encomiendan misiones en el exterior; viaja a Alemania para conocer los avances militares de la aviación y su empleo como arma de bombardeo, y representa a la Casa Real en los funerales por el Emperador de Japón.

En 1913 convalida su título de piloto Civil por el de militar en la Escuela de Cuatro Vientos con el carnet número 1. Cuando el mando decide formar escuadrillas para las guarniciones de Marruecos, es enviado a Viena para efectuar pruebas con el avión Lohner, del que finalmente el ejército adquiere 4 unidades. A su regreso, tras ser promovido al empleo de capitán, es instructor de vuelos en estos aparatos. Permanece en África hasta 1915.
Alfonso de Orleáns, a la derecha, y su primogénito Álvaro,
 a la izquierda, ambos junto a un piloto norteamericano
 en el campo de vuelo de Filadelfia, en 1928.

En pleno apogeo de la Gran Guerra, en 1916 viaja a Suiza para estudiar táctica aérea y recorre los frentes de combate; nombrado Agregado en la Embajada de España en Berna (Suiza), desempeña este cargo hasta 1923. Desde el país alpino visita escuelas de vuelo de otras naciones y hace en Inglaterra cursos de piloto de combate.

Se le designa instructor de vuelo de cazas Spad en la base de Los Alcázares (Murcia); interviene en la formación de escuadrillas para la nueva campaña rifeña, a la que se incorpora en 1925 como Jefe de Grupo Expedicionario de Fokker C.IV, volando desde Getafe a Melilla en el traslado de los aviones. Al año siguiente asciende a comandante y se le destina nuevamente a los Alcázares como jefe de la Escuela de Tiro y Bombardero Aéreos hasta 1928, en qué es nombrado director de la de Cuatro Vientos.

En 1931 es destinado a la escuadrilla de caza Nº 1 en Getafe; proclamada la Segunda República, acompaña a su primo Alfonso XIII en el viaje al exilio desde Madrid a Cartagena, y desde allí a Marsella y finalmente París. Dado de baja en el ejército, se marcha a los Estados Unidos, donde cambia su nombre y se incorpora a trabajar como obrero en la Ford; su habilidad como mecánico y su esmerada educación le permiten ir escalando puestos hasta llegar a ser Jefe de Publicidad y Ventas.

Con este cargo viaja a Europa en misiones comerciales, durante una de ellas, cuando se encontraba en Hungría, estalla la Guerra Civil española. En agosto de 1936, el infante se presenta ante el general Mola en Burgos, para reincorporarse al ejército, pero este rechaza su propuesta y le ordena salir de España. Don Alfonso se establece en Londres bajo el nombre de Abelardo López, incorporándose a la delegación que realiza gestiones de apoyo al bando nacional.

Sus tres hijos pasan desde Portugal para integrarse en el ejército insurrecto como pilotos; el mayor se estrella en 1937 cerca de Sevilla, y el menor actúa como intérprete para la Legión Cóndor.

En octubre de 1937 consigue permiso para volver a España, incorporándose a la base de El Copero, en Sevilla, donde se le nombra jefe del grupo de Heinkel 70 primero y de los Savoia 81, después; pasa luego a comandante de la 1ª Brigada del Aire. Acaba la guerra con el grado de coronel, y ocupa el cargo de Jefe de la 2ª Región Aérea entre 1939 y 1945, año en el que presenta su dimisión y llega a General de División.

Desde 1943 es representante de Juan de Borbón en España y cuando esté pública el Manifiesto de Lausana reivindicando su derecho al trono y la reinstauración de la monarquía, Alfonso se solidariza con la propuesta, por esta razón se le pasa a la situación de “disponible”, posteriormente a la reserva y se les destierra a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

En 1969 se le concede la Medalla Aérea impuesta en Tablada (Sevilla), ascendiendo con ello a Teniente General del Ejército del Aire, tras casi 65 años de piloto. Fallece en Sanlúcar en 1975.

Foto cedida por Juan Luis Naval, cronista oficial de la villa de Chipiona

























Con su mujer, gran aficionada a la egiptología, diseñó el emblema de la Aeronáutica Militar, inspirándose en la representación de la diosa Maat que figura en el artesonado de la “biblioteca egipcia” del que fue palacio familiar de Sanlúcar, hoy Ayuntamiento.










La historia del proyecto de este emblema se desarrolló en el domicilio del Infante don Alfonso de Orleans y Borbón, donde un pequeño grupo de oficiales debatían la necesidad de disponer de un emblema para la aeronáutica, pero que su diseño no fuese tan moderno que con el transcurso del tiempo quedase anticuado. Debía de tener un origen tan antiguo que no pudiese pasar de moda. La infanta Dª Beatriz, que se encontraba presente en la reunión, como egiptóloga y buena dibujante, propuso que podía inspirarse en el "escarabajo sagrado" (o bien pudo pensar en el "disco alado" de la tumba de Sethi o en las alas desplegadas de la diosa Maat) y dibujó las dos alas de plata unidas por un disco rojo y orladas por la corona real, diseño que fue aceptado con la complacencia general.
Por fin, nació como emblema de la Aviación Militar Española por Real Orden Circular de abril de 1913.
Imagen y fuente de esta reseña: Ejército del Aire http://www.ejercitodelaire.mde.es