2/2/13

La aviación en fechas (1)

La aviación que hoy conocemos ha sido creada por personajes, que en mayor o menor medida, han pasado a la historia por méritos propios y, en algunos casos injustamente desapercibidos. 
Me gustaría aportar mi grano de arena para recordar fechas y personas que han formado parte de la historia de la aviación en todo el mundo, empezando por la aerostación, cuando el vuelo en objetos más pesados del aire ni siquiera era ciencia ficción.
Paulatinamente iré añadiendo datos entremezclando entradas de aviones más o menos modernos, con historias de la historia. Aquí va la primera.

1783 
Primer vuelo de un aerostato en Annonay (Francia), construido por los hermanos Montgolfier.
Los hermanos habían elevado un globo cautivo lleno de aire caliente el 4 de junio, más tarde el 21 de noviembre, Pilâtre de Rozier y el Marquéss de Arlandes añadieron al globo una barquilla y ascendieron en vuelo libre durante 25 minutos ante un enloquecido gentío.

Globo elevado en Versalles
el 19 septiembre de 1783
El 27 de agosto, el físico Jacques Charles lanzó un aerostato en el Campo de Marte de París, lleno de un gas recién descubierto, el hidrógeno. En España, el primer vuelo en globo tripulado lo llevaron a cabo los italianos Braschi y Barletti desde el Real Sitio de Aranjuez.

Su evolución natural sería el dirigible; el pionero Giffard construyó uno de 44 m de longitud con motor a vapor, pero el que puede considerarse como inventor de un modelo utilizable es el conde alemán Von Zeppelin, su prototipo recorrió 5 km el 2 de julio de 1900 sobre el lago Constanza.

Una innovación técnica importante proyectada en 1902, la armadura funicular, se debe al ingeniero español Torres Quebedo, cuyo modelo Astra-Torres se comenzó a fabricar en Francia e Inglaterra en 1913. De este importante personaje hice una entrada no hace mucho por su aparición en el buscador Google en conmemoración del 160 aniversario de su nacimiento.


1867
Otto Lilienthal fabrica su primer aparato, un ornitóptero.
Nacido en Pomerania (Alemania) en mayo de 1848 estudió ingeniería y montó una fábrica de máquinas de vapor. Obsesionado por el vuelo, estableció que una alas rígidas curvadas, deberían permitir a un tripulante planear por el aire lanzándose desde un punto alto.
Otto Lilienthal

Fabricó distintos modelos con los que experimentó a lo largo de años, lo que le llevó a publicar en 1889 un libro que sería durante mucho tiempo un clásico: "El vuelo de las aves como fundamento de la aviación".

Construyó monoplanos y biplanos en los que él mismo se lanzaba desde lo alto de las colinas, avanzando lentamente en las mejoras técnicas, y consiguiendo volar hasta 350 m. El siguiente paso le llevó a dotar a sus artilugios de pequeños motores que hicieran aletear los extremos de los planos, creyendo que este movimiento lo impulsaría hacia adelante.

El 9 de agosto de 1896, durante un lanzamiento en Rhinower, una ráfaga de viento cruzado le estrelló contra el suelo, muriendo al día siguiente, pero sus avances en aerodinámica darían pie a los primeros aviones.
Antes de su muerte había llevado a cabo más de 2.500 planeos.

Otto Lilienthal con uno de sus planeadores.
Según la leyenda, con el mismo fundamento que la manzana de Newton, la afición al vuelo se le achaca al gran número de cigüeñas que había en su comarca y que planeaban majestuosas contra el cielo, atentamente observadas por el joven muchacho, esta afición ocupó toda su existencia y le llevó a la muerte
Vuelo de Lilienthal.
Probablemente Otto Lilienthal es el más destacado pionero de la aviación, inmediato precursor de los vuelos propulsados

1890
Clément Ader despega con el Eolo.
Como tantos otros pioneros del vuelo con aparatos más pesados que el aire, el francés Clement Ader desarrolló su afición viendo volar a los pájaros y los murciélagos, estos últimos inspiraron sus modelos.
Nacido en 1841 cerca de Toulouse en una familia acomodada, estudió ingeniería eléctrica y desde muy joven experimentó con las posibilidades de volar. A diferencia que sus contemporáneos que se iniciaron con planeadores él puso sus miras en los aparatos propulsados.
Clement Ader

En 1882, tras unos años de investigación con cometas, decide fabricar un motor y una máquina en la que colocarlo. Diseña uno de vapor que proporcionaba 20 hp, cuyo desarrollo le llevó casi ocho años, y proyectó una aeronave en forma de murciélago a la que bautizó Eolo, como el mítico dios del viento. Se trataba de un aparato monoplano de las curvas móviles que podían disponerse según cuatro sentidos, al que instala una hélice cuatripala accionada por su motor.

Ader pensaba que simplemente con el movimiento de las alas era posible controlar su aparato, por lo que no estudió ningún tipo de mando ni de estabilizadores, aunque sí una cabina desde donde orientar las alas. En su conjunto, la máquina pesaba 300 kg.
Terminada a finales de septiembre de 1890, el inventor se dispone a probarla en una pradera de Armainvilliers el 9 de octubre. Ader se situa en la cabina e inicia la marcha. El extraño artilugio gana velocidad y se alza un palmo sobre el terreno a lo largo de 50 m, aterrizando sin problemas. El inventor quedó entusiasmado, al igual que sus espectadores.
Modelo de la aeronave de Clement Ader
Aerodinámicamente el Eolo era muy deficiente, la potencia motriz escasa para impulsar esa masa, carecía de controles, y desde el puesto de piloto la visión se limitaba a la máquina de vapor que llevaba delante, así que Ader había exprimido al máximo las posibilidades de su monoplano.
Algún intento posterior no tuvo éxito y el inventor que había invertido una suma importante en su aparato, consiguió que el Ministerio de la Guerra financiara una nueva versión de su Eolo. Ader invirtió siete años en preparar un nuevo aparato viable, construyó un primer prototipo al que denominó Avión, nombre que registró en propiedad.
Perfeccionado, dio lugar al bimotor Avión III, que presentó a las autoridades y técnicos militares el 12 de octubre de 1897 en el cuartel de Versalles, donde se preparó un terreno nivelado y despejado. Ader subió al aparato y probó rodando el buen funcionamiento de los motores y sus hélices, y reconociendo el terreno. Tras la exhibición en tierra, se fijó la fecha del 14 para el primer despegue.
El día del vuelo era ventoso, Ader desconocedor de la aerodinámica, no orientó el avión hacia el viento y fue arrastrado hasta el final de la superficie habilitada. Viendo que se iba fuera, paró los motores y trató de frenar para mantenerse en la pista, pero el viento cruzado levantó lateralmente el avión y a punto estuvo de volcarlo, sufriendo considerables daños.
A la derecha, Ader quien afirmó ser pionero en
 volar un avión propulsado por un motor de vapor

Los técnicos militares informaron desfavorablemente sobre el aparato, en el que se habían invertido cerca de 700.000 francos, por lo que el ministerio decidió no continuar con el proyecto a pesar de las afirmaciones de Ader, que aseguraba que su máquina era capaz de volar.
El inventor dedicó desde entonces sus esfuerzos a divulgar que además del "vuelo salto" con el Eolo, con modelos posteriores había repetido el hecho, mejorándolo, y que incluso en la exhibición de 1897 su Avión había recorrido 300 m sin tocar el suelo. 
Clement Ader no ha pasado a la historia como el verdadero pionero del vuelo, ya que sus aparatos poco tienen de la técnica necesaria para hacerlo, pero sí como inventor del término "avión" para denominar a los aparatos más pesados que el aire y que son impulsados por motor.
Es chocante que los hermanos Wright, que dedicaron gran parte de su vida y mucho dinero a proteger sus patentes, no utilizaran nunca esta palabra para denominar genéricamente a sus aparatos, ya que estaba registrada por Ader.