25/11/11

Simulador de vuelo de la Patrulla Águila


MÁS DE 500 PERSONAS AL DÍA PASARÁN POR EL SIMULADOR

«Permiso para despegar concedido»

El simulador de vuelo de la Patrulla Águila reproduce el viaje en la cabina de un piloto 


25.11.11 - 00:07 - 



Lo primero es el 'traqueteo' de un despegue. «Lateral izquierda, tirando», se escucha en el interior. Es una de esas voces que suenan a familiar para los que alucinaron cuando vieron 'Top Gun' por primera vez. «Para 'looping' en poker, tirando...», ordena el jefe de la patrulla y el aparato se mueve con cierta brusquedad. Impresiona ponerse a cola de un compañero y detectar la cercanía del avión del piloto de al lado. «Para cruce francés...». Ahí se ladea y el hombro del que se sienta en el borde se aprieta contra la pared. Son las sensaciones a bordo del simulador de vuelo de la Patrulla Águila. Estará en Santander hasta mañana. «A ver dónde salimos ahora», bromea un pasajero cuando la compuerta vuelve a abrirse y entra la luz. Como si hubiera volado.

Foto: Javier Cotera
Está en la Calle Del Puente, una transversal a Juan de Herrera. En pleno centro. Por eso, ayer, los paseantes se detenían al ver una mole de 16,5 metros (la cabina, el remolque, el simulador...) y 27,5 toneladas de peso. «¿Y esto qué es?». Tenían previsto empezar a primera hora de la mañana, pero tuvieron algunos problemas para encontrar el mejor modo de colocar toda la estructura. A eso de la una ya estaban funcionando. Hoy abrirán a las doce y estarán, ininterrumpidamente, hasta las ocho de la tarde, lo mismo que mañana. Calculan que podrán hacer 'volar' a más de quinientas personas al día. Catorce por viaje, doce minutos por grupo... Echan cuentas. Han venido como anticipo de los actos del Día del Suboficial del Ejército del Aire.

«Moza, ¿dónde me lleva esto?», le preguntaron una vez a la cabo Prieto Quirós. «No se preocupe, que le dejamos en el mismo sitio». Es una de las personas que forman parte del equipo que viaja con el aparato. Al frente está el sargento primera Chana. «Les suele llamar la atención la cercanía con el resto de aviones de la patrulla. Eso, a los mayores, porque a los pequeños les gusta todo», explica. «Alguno quiere más caña», apunta el sargento primera Bello. Junto a sus compañeros, vienen de recorrer media España. Murcia, Cartagena, Elche, La Felguera (Asturias)... «A primeros de diciembre estaremos en el Museo Aeronáutico de Madrid». Mientras lo explican se forma la cola.
A los catorce primeros ya les toca. Suben las escaleras y acceden a la cabina. Está escalonada, con cuatro filas de asientos frente a una gran pantalla. «Les pondremos un vídeo de uno de los vuelos de la patrulla sobre la base aérea de San Javier», dice el 'instructor'. Eso servirá para recrear unos movimientos que 'se sienten' en el interior. «Se trata de que lo perciban como si fueran en la cabina del jefe de la patrulla, pero, no se preocupen, no será tan brusco y es para todos los públicos», continúa. No obstante, por si hay algún aprensivo (nunca pasa) «hay unos botones rojos en el techo» que se pueden pulsar para que se detenga el simulador. «Que disfruten del vuelo» es lo último que se escucha antes de que la compuerta se cierre. A partir de ahí, una experiencia.


 Despegue, travesía en las diferentes formaciones de la patrulla (mirlo, cuña, poker...)... «Torre de Águila, requiero toma final para siete aviones», se escucha antes de 'tomar' tierra otra vez. El chirriar del tren de aterrizaje al contactar con el suelo es el principio del fin.

Fotos Patrulla: Rafael García

Fte: El diario montañés