27/11/11

PRIMEROS PASOS DE LA AVIACIÓN COMERCIAL ESPAÑOLA


Hoy en día volamos con unas comodidades que ya hubieran querido nuestros aguerridos pasajeros de los inicios de la aviación comercial.



Volamos en cómodos asientos, disfrutando de aire acondicionado y en ocasiones con entretenimiento a bordo. Nuestros aviones son rápidos y confortables y aún así nos quejamos cuando hay turbulencias por pequeñas que sean, o se nos reseque la nariz por la baja humedad del ambiente.





















El volar se ha convertido en un transporte de masas pero…






En el año 1921 se inauguró la primera línea postal aérea española con este “trasto”, con capacidad para tres pasajeros. Cubría la distancia Sevilla-Larache, sobrevolando una pequeña parte del Atlántico.



Contaba inicialmente esta pequeña aerolínea con tres aviones De Havilland -9, versión civil del conocido avión de bombardeo inglés de la Gran Guerra, bautizados cada uno de ellos con el nombre de una ciudad, Sevilla, Algeciras y Larache, y matriculados M-AFAF, M-AGAG, y M-AFFF.



Más tarde se incrementarían con otros DH-9, hasta que entraron en servicio los de fabricación nacional marca Loring.
Esta primera línea española se denominaba CETA, Compañía Española de Tráfico Aéreo.

La aventura de cada viaje era incierta y arriesgada.
A las dos de la madrugada subían los pasajeros por una escalera y se situaban en una especie de caja que se denominaba con bastante cinismo “ataúd” , y sentados, uno frente a otro, llevaban entre sus pies la saca de correos.





Después se cerraba con la tapa superior y se aseguraba mediante una correa. El otro pasajero era izado hasta un agujero delante del piloto, bajo los planos.

La compañía les proporcionaba un casco y unas gafas.







Se esperaba, para dar la salida, un telegrama de Larache, en el que se indicaba si el cielo estaba completamente despejado por la zona. Después se apartaban los toros de la dehesa de Tablada para que el avión pudiera carretear y despegar.

De esta manera se acomodaban los pasajeros en los DH-9 hasta que fueron sustituidos en 1928 por los “Comet” fabricados por Loring, donde los pasajeros se sentaban dignamente, casi como en la actualidad, pero en sillas de mimbre bastante más ligeras.


El vuelo era muy desagradable con mal tiempo, pues la escasa carga alar y la poca potencia de los De Havilland, les hacía encajar muy mal las turbulencias. Tampoco podían subir por encima de las nubes, que con frecuencia aparecían sobre el Estrecho de Gibraltar a unas alturas superiores a las del techo de vuelo del avión.
El procedimiento habitual era, seguir muy bajo por el río hasta la desembocadura, y continuar por el mar conservando a la izquierda la costa marroquí, intuyendo la situación del cabo Espartel y la distancia a la costa, para hacer rumbo al este, frente al río Locus en el momento preciso.




La ruta con buen tiempo era en línea recta, Tablada (Sevilla)-Barbate y su laguna y en línea recta, Barbate-Larache, para después recorrer los 15 Km. que les faltaban desde Larache hasta el propio    aeródromo de Bu-ahmara.
La ruta del mal tiempo era desde Sevilla a San Lúcar de Barrameda y desde allí, pasando por encima de Cádiz, al cabo Espartel (ya en África)  y siguiendo la costa marroquí hasta Larache y Bu-ahmara.




El indicativo internacional M, en los aviones españoles desde 1920 a 1931, se debía a que las letras escogidas S de Spain, H de Hispania o E de España ya se habían concedido a Holanda y Haití la H; Grecia y Panamá la S y Ecuador la E, por lo que tuvimos que conformarnos con la M inicial de la capital Madrid.
En la actualidad, lógicamente está sustituida esta incongruencia por la EC (España Civil)


El avión era un Airco (De Havilland-9) biplano de bombardeo inglés de la 1ª GM diseñado para un piloto y un observador con ametralladora trasera giratoria, y fue adaptado para hacer acomodo (por llamarlo de algún modo) a los dos pasajeros detrás del piloto y otro delante del mismo, en un habitáculo donde antes se encontraba un depósito de gasolina.

 Detalle del panel de instrumentos del De Havilland-9C


La versión militar de este avión empleado como transporte civil por la CETA

Su estructura era de madera y tela así como el tren de aterrizaje, tenía una envergadura de 12,9 m y podía soportar un peso total de 1.770 Kg. Normalmente volaba por debajo de los 1.500 m para evitar las nubes.


Detalle de uno de los anuncios en prensa de la época. Por menos de dos euros actuales podías hacer un vuelo internacional, aunque al dinero habría que añadir valor, mucho valor.


DH-9C de CETA en 1921 Sevilla-Larache