15/9/10

Air Races. Carreras aéreas y exhibiciones (2ª parte)

A pesar de que los ingleses tenían grandes esperanzas de conseguir su segunda victoria consecutiva en 1923 jugando en casa, en la isla de Wight, comprobaron con pesar que los americanos con sus aviones Curtiss R3C les ganaban desahogadamente.
Estos biplanos dejaban atrás al anterior campeón Biard, descolgándolo a la tercera posición, con su antiguo Sea Lion.
El biplano Curtiss era un rival difícil, tanto con flotadores como sin ellos. El americano premio Pulitzer lo ganaba con ruedas convencionales. A su victoria en suelo inglés puso nombre el piloto David Rittenhouse.
Esta victoria llenaba de orgullo y confianza a los estadounidenses. tanto era así que aceptaron retrasar la celebración del siguiente air race a 1925, seguros como estaban de que ningún avión existente o por construir europeo, podía derrotar a los Curtiss.

Los anfitriones eligieron para la carrera de 1925 la bahía de Shore Park cerca de Baltimore.
Los ingleses habían apostado por el novedoso Supermarine S-4, creado por Reginald Mitchell, que había dado un giro a sus diseños para conseguir velocidad a toda costa, pero la apuesta se hundió en la primera vuelta en la bahía, al fallar la estructura del aparato.
El avión quedó debilitado a raiz de economizar en material para dar ligereza al diseño.

    Gloster parecido al que obtuvo la 2ª posición en 1925

Descartado el S-4, los ingleses salvaron la honra con un Gloster III y una 2ª posición, la carrera la ganó esta vez el piloto James Doolittle con un Curtiss R3C.

Volviendo a los primeros años de carreras y exhibiciones, casi cada día se colocaban carteles anunciadores de eventos en los barracones de los pilotos. Cada cual soñaba a su modo en pegar el salto de simple novato a batir un record.











Cartel anuncio de una reunión de aeroplanos en Niza en 1910.




















Los espectáculos aéreos eran la sensación de la época y ver aquellos cacharros a solo siete años del nacimiento de la máquina voladora más pesada que el aire, era un acontecimiento que no había que perderse.
Esta vez la cita era en el aeródromo de Pineta en Pescara. En cada vuelo se jugaban la vida los intrépidos pilotos en sus frágiles y peligrosos aviones, y por supuesto tenían sus fans.









De acá para allá como los feriantes se desplazaban los pilotos y aprendices de las escuelas de vuelo, un círculo reducido donde la camaradería alcanzaba límites que posiblemente no se daba en otros ambientes de la sociedad. 
Cada exhibición podía ser la última y eso une mucho.
En este rótulo vemos que es Milan la anfitriona del evento en septiembre de 1910.












La locura por la velocidad y por la bolsa del premio que todo hay que decirlo hacía llevar al límite aviones y maniobras.
En 1931vemos graficamente en primer lugar a este Bee Z girando veloz en torno al pilote de señalización. le siguen a corta distancia el resto de aviones.
En julio de 1931 volaba el primer Gee Bee modelo Z, y en septiembre era ganador del Trofeo Thomson. Con sus 535 CV de potencia empujando el diminuto y rechoncho fuselaje de solo 4,60 mts., salió a toda velocidad consiguiendo la victoria incluso sobre el rápido Wedel Williams apodado Colt 44 por su velocidad.
No obstante el Gee Bee Z era un avión inseguro como se demostraría casi tres meses después cuando el mismo aparato pilotado por Lowell Bayles se estrellaba en un vuelo rasante en el condado de Wayne en diciembre de 1931.

                                      Video del accidente



Rizando el rizo. En 1913 la gente se acomodaba tumbada sobre la hierba para ver cómodamente las evoluciones de los aeroplanos.
Conforme aumentaba la potencia de los motores de avión, los pilotos siempre en el límite, se atrvían con la acrobacia realizando piruetas y rizos cada vez mas arriesgados.

 Adolph Pegoud alcanzó la fama tras realizar el primer giro de 360º a bordo de su avión (1913).