16/4/10

El susto del "City of Edimburgh". Ojo con las nubes volcánicas

Vistos los acontecimientos actuales como consecuencia de la erupción del volcán islandés, y las consecuencias que para la aviación mundial está teniendo, creo oportuno comentar el grave riesgo que realmente representa el verse sumido en una de estas demostraciones de las fuerzasde la naturaleza.

El día de San Juan de 1982, se podría llamar milagroso para los tripulantes del Boeing 747 que cubría la ruta Londres-Auckland.

Los sucesos fueros así:
A las 20.40 del 24 de junio de 1982, el capitán de la British Airways Eric Moody, a los mandos del Boeing 747 City of Edinburgh que sobrevolaba la isla de Yakarta, tomó el micrófono y anunció flemático a los pasajeros: "Señoras y señores, les habla su capitán. Tenemos un pequeño problema. Los cuatro motores se han parado. Estamos haciendo todo lo posible para ponerlos bajo control. Confío en que no estén ustedes demasiado preocupados".

El vuelo 9 Londres-Auckland, con escalas en Bombay, Madras, Kuala Lumpur, Perth y Melbourne, volaba sobre Yakarta cuando el interior del avión se llenó de humo con un fuerte olor a azufre. El radar mostraba cielo despejado. El personal de cabina había observado sobre el fuselaje el llamado "fuego de San Telmo", una luminiscencia verdosa causada por la electricidad estática. En pocos minutos los cuatro motores se ahogaron y se apagaron. Los pasajeros podían ver a través de las ventanillas que las alas refulgían y soltaban lenguas de fuego, procedentes del carburante inflamado por el rozamiento con la atmósfera.

Los compuestos volcánicos, la ceniza y la temperatura ahogan los motores y producen una erosión acelerada de las áreas salientes del fuselaje, timones de dirección y alas (los llamados bordes de ataque). Además, al desplazarse, el trayecto de las nubes volcánicas obliga a reordenar sobre la marcha el tráfico aéreo de grandes zonas del planeta, como está ocurriendo ahora en los aeropuertos del Reino Unido.

El avión comenzó a planear mientras perdía altura desde los 11.000 metros. El aparato podría planear durante varios minutos. Entre tanto, el ingeniero de vuelo intentaba arrancar los motores. Ya por debajo del nivel de crucero, a 4.100 metros, cuando las máscaras de oxígeno habían saltado a causa de la pérdida de presión y los pasajeros habían comenzado a redactar mensajes de despedida, el motor número cuatro entró en funcionamiento. Luego comenzaron a funcionar los otros tres motores.
El capitán decidió aterrizar en Yakarta, pero desde la cabina no se veía la pista, aunque los boletines seguían anunciando buen tiempo. Tuvieron que tomar tierra fiándose de los sistemas automáticos. Al bajar del avión comprobaron que los cristales se habían ahumado y que todas las superficies salientes del avión estaban como lijadas.
Sólo supieron qué había pasado cuando, tras ver el parte meteorológico, comprobaron que había volado a través de una nube volcánica expulsada por el volcán Galunggung, situado en la Isla de Java.

De izquierda a derecha, el copiloto Roger Greaves, Comandante Eric Moody y el ingeniero de vuelo Barry Townley-Freeman.

La profesionalidad de esas tripulaciones es algo que no pongo en duda, pero conviene no olvidar que frente a una emergencia en vuelo, la suerte juega un papel fundamental.
En casos como este Boeing 747 que realizaba el vuelo BA 009 se quedó sin  motores durante casi un cuarto de hora.
El avión salió de la nube porque sin motores le era imposible mantener la altura, y así fue como pudieron ponerlos en marcha de nuevo, pero dado que no había habido ningún aviso de la existencia de esta nube, la tripulación no sabía de la que se acababan de librar y al ganar altura de nuevo para alcanzar un nivel de vuelo más seguro se volvieron a meter en la nube, perdiendo de nuevo el motor número 2. Volvieron a descender inmediatamente, claro, para continuar vuelo hasta Yakarta con los tres motores restantes.

En la actualidad
La erupción de un volcán en Islandia ha alterado el tráfico aéreo de gran parte del norte de Europa y ha obligado a cancelar entre 5.000 y 6.000 vuelos en todo el continente. Reino Unido, Noruega, Dinamarca y Bélgica han cerrado su espacio aéreo, una medida que seguirán en las próximas horas otros países como Holanda o Suecia. Los vuelos también se encuentran afectados en Irlanda, Finlandia y Polonia a causa de la nube de cenizas, que continuará extendiéndose en las próximas horas y obligará al cierre de otros aeropuertos de de Europa occidental y central como los del norte de Francia. Los dos aeropuertos principales de París, Charles de Gaulle y Orly, han anunciado que cerrarán esta noche a partir de las 23.00.
Esta imagen, adquirida el 15 de abril de 2010 por el Espectrómetro de Imagimática de Resolución Medio de Envisat (MERIS), muestra la nube enorme de ceniza volcánica que barre a través del Reino Unido desde la erupción en Islandia, más de 1000 kilómetros de distancia. La ceniza, que puede ser vista como la raya grande gris en la imagen, va a la deriva del oeste al este en una altura de aproximadamente 11 kilómetros encima de la Tierra superficial.

Así pues ojito con las nubes volcánicas, que no solo de turbulencias se asusta al pasaje.