31/3/10

1910-2010 Centenario del primer vuelo en Barcelona

El 11 de febrero de 1910 fué una fecha histórica para la aviación en Barcelona. Un avión Bleriot XI realizó en unos terrenos de Can Tunis lo que sería el primer vuelo a motor realizado en la ciudad condal.
Con motivo de la celebración del centenario, se ha expuesto en la nueva T1 del aeropuerto de El Prat una réplica del aeroplano.
Las fotos están tomadas con el móvil pues no tenía previsto encontrame con esta efemérides en la terminal del aeropuerto, pero creo que merecía la pena reflejarla en el Blog.
La réplica exacta del Bleriot XI ha sido construida por dos socios de la Fundació Parc Aeronàutic de Catalunya (FPAC).  Enric Pallarés y Josep Andrada

El original se perdió y ahora ellos han recopilado pacientemente toda la información hasta componer el aeroplano. Para ello, han debido armar un puzle gigante, en el que han empleado 5.000 horas a lo largo de ocho años durante los fines de semana. Para componer la réplica estática, han seguido el modelo de tres planos (conseguidos en Alemania, EE.UU. y Perú). 
Enric Pallarés y Josep Andrada Bofill, han reconstruido este aparato.

El aeroplano final tiene ocho metros de largo por otros ocho de envergadura, y un rudimentario fuselaje a base de piezas cuadradas de madera que se van uniendo hacia la cola con unos tensores para darle rigidez y fuerza. Las alas son unas telas que se pintan para que queden mejor tensionadas. En la cabina, destaca una sobria silla de madera semicircular llena de sugerencias de aventuras. 
En el suelo, han colocado unas ruedas que parecen sacadas de una bicicleta de la época. Y remata la estampa una hélice rotunda. En el modelo original, todo se sujetaba con cables y varillas. Con tan enclenques instrumentos, aquellos pioneros de navegación aérea supieron sacar todo el partido de sus conocimientos sobre la sustentación.

"El Blériot es la base de la aviación actual", dice Jordi Rull, otro socio de la fundación. Tiene una estructura parecida a nuestros modernos aviones: fuselaje, alas, una cabina para el piloto en medio, una cola detrás, una hélice tractora delante y el motor detrás.

"En cambio, en los aviones anteriores la hélice no estaba delante, sino detrás, mientras que delante tenían timones y alas por todas partes", corrobora Cristòfol Jordà. Parte del original se exhibe en el Museo del Aire en Cuatro Vientos (Madrid), lo que ha permitido reconstruir un motor Anzani 25 CV.

"Estaba mal acabado, tosco y perdía aceite por todas partes. Eran motores que duraban 25 o 30 horas, pero tenían una gran ventaja: normalmente, no se paraban", dice Enric Pallarés. Estos aficionados ultiman la réplica en un modesto hangar en Viladecans.

La Fundació Parc Aeronàutic de Catalunya, creada en 1991, cuenta con 300 socios y nació para evitar que se perdieran los aviones antiguos de la historia aeronáutica catalana. Su objetivo es, sobre todo, recuperar ese patrimonio que se está perdiendo, restaurarlo y ponerlo todo en valor en un museo, que tendría su sede principal en Sabadell, dice Cristòfol Jordà, presidente de la FPAC. La fundación también promueve una escuela taller para formar mecánicos, y se muestra muy activa en la difusión cultural de las actividades vinculadas a este deporte, que tiene muchos aficionados.
Cada tercer domingo celebra en el aeropuerto de Sabadell una exhibición para que el público pueda ver el taller y los aviones en restauración. Su patrimonio reúne más de 50 piezas, como un Super Saeta, el primer reactor que se construyó en España (que vuela), o los estáticos Blériot XI de 1910, Monocoque Hedilla II de 1917 y un Pou-du-Ciel de 1935. La financiación principal procede de la fundación Aena, que ha costeado la réplica.

Un auténtico Bleriot XI en pleno vuelo

Información suplementaria recabada del diario La Vanguardia.