13/11/09

Artefactos voladores insólitos

La historia de la aviación esta plagada de inventos sensatos o insensatos, pero todos ellos han contribuido a través del fallo-acierto a la evolución de las máquinas voladoras. Cada día salen nuevos modelos y la tecnología ayudada por el diseño informático evoluciona a un ritmo frenético.
Por eso de vez en cuando hay que echar la vista unos pocos años atrás, y ver que hacían los inventores de antaño con pocos medios y mucho entusiasmo.
En este apartado, quiero rendir homenaje a todos estos personajes anónimos, o que tuvieron sus 15 minutos de gloria y ahora nadie recuerda.
Empezamos con este curioso MINICÓPTERO, que así se llamaba allá por mediados los 80.
Un aparato que volaba con agua oxigenada.

La sencillez y prestaciones de este prototipo se debían a la utilización de diminutos motores del tipo cohete, colocados en los extremos de las palas del rotor. Estos cohetes eran impulsados por Peróxido de Hidrógeno (H2O2).
El aparato prescindía del 70% de los componentes estructurales, mecánicos y eléctricos de los helicópteros convencionales. Los cohetes del tamaño de un paquete de tabaco, al unir sus fuerzas daban una potencia equivalente a un motor de avión de gasolina de 180 Hp.
El minicóptero carecía de turbina, embrague , pedales, sistema de lubricación o refrigeración, ignición , caja de cambios, sistema hidraúlico o eléctrico y por ello no necesitaba baterías.
A pesar de todo ello tenía las prestaciones (demostradas en esta prueba en Cuatro Vientos) siguientes:
Velocidad de crucero max. 90/120mph
Velocidad max. ascenso 3.000 piés /minuto
Autonomía max. 20 millas
Techo 20.000 piés
Peso en vacío/bruto160/600 libras
Carga útil 420 libras.
El Agua Oxigenada no es susceptible de explosión ni combustión por llamas o chispas eléctricas. Tampoco puede detonar por compresión o colisión. No necesita bujías ni cableados. El peróxido no arde sino que se descompone. Su fórmula es similar a la del agua (H2O) pero con una molécula extra de Hidrógeno; un catalizador separa el oxígeno del agua provocando una reacción química exotérmica a alta temperatura unos 1.340º F. que se libera en forma de chorro moviendo hacia atrás el rotor y provocando el giro.
El peso de los motores cohetes en los extremos de las palas proporcionaba una excelente estabilidad giroscópica, tanto con el motor ya parado como en autorrotación. Se controlaba con un único mando llamado monotrol que movía la dirección arriba abajo, derecha izquierda , delante detrás.
El rotor de cola proporcionaba la orientación direccional cuando el monotrol se accionaba a derecha o izquierda . Como un joystick vamos.